El costo de la guerra contra las drogas no se explica solamente mirando las sentencias. Hay que mirar las leyes que las hicieron posibles. En la primera parte de esta historia preguntamos cuánto puede costar una política pública cuando una persona termina enferma, envejecida o muerta dentro del sistema penitenciario por un delito relacionado con cannabis. Ahora hay que hacer una pregunta diferente: ¿Cómo llegaron esas condenas a ser posibles? La respuesta está, en buena medid
Entre Prada, Gucci, Moschino y la aparición de robots en Vogue World, Milán dejó una radiografía de una industria que intenta equilibrar creatividad, tecnología y negocio sin perder aquello que la hace humana.
El costo de la guerra contra las drogas no se explica solamente mirando las sentencias. Hay que mirar las leyes que las hicieron posibles. En la primera parte de esta historia preguntamos cuánto puede costar una política pública cuando una persona termina enferma, envejecida o muerta dentro del sistema penitenciario por un delito relacionado con cannabis. Ahora hay que hacer una pregunta diferente: ¿Cómo llegaron esas condenas a ser posibles? La respuesta está, en buena medid
Hay una pregunta que merece hacerse cada vez que Estados Unidos vuelve a discutir el futuro de sus leyes sobre cannabis: ¿Cuál ha sido el costo humano de la guerra contra una planta? No se trata de afirmar que el cannabis es inocuo. No lo es. Es una sustancia psicoactiva, puede producir efectos adversos y su consumo también plantea riesgos que merecen ser discutidos con seriedad. Pero existe otra conversación, mucho menos frecuente: la de las personas que terminaron perdiendo